Descripción
Esta escultura tribal de piedra arenisca transmite una presencia serena y llena de carácter. Su figura tallada, coronada por cinco puntas, evoca la herencia ancestral y aporta un punto de fuerza silenciosa como pieza central en cualquier estancia. Elaborada a mano, combina líneas geométricas, motivos grabados y una superficie texturizada que refleja el arte ancestral, y se eleva sobre una peana negra que equilibra el carácter primitivo con un aire actual, combinando bien con madera, textiles o decoración minimalista. Al estar elaborada a mano con materiales naturales, cada pieza presenta pequeñas variaciones de tono y forma que la hacen única; basta con quitarle el polvo con un paño suave, mantenerla alejada de la humedad y guardarla en un lugar seco para conservar su belleza con el paso del tiempo.



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