Descripción
Este cuenco de madera negro encarna una forma escultural, contundente y a la vez serena, que evoca el ritmo orgánico de la naturaleza y aporta presencia a cualquier superficie. Resulta perfecto para presentar fruta, objetos decorativos o como pieza de acento independiente, aportando un punto de ritual a la vida cotidiana; su cuerpo redondeado y sus bordes ondulados atrapan la luz de la mañana o el atardecer, generando profundidad y volumen. Tallado a mano en Bali a partir de madera de mango, cada cuenco se moldea con paciencia y cuidado, y el carácter natural de la madera puede mostrarse en el veteado, los nudos o pequeñas grietas, haciendo que cada pieza sea discretamente única. Pensado para uso en interior, conviene protegerlo de la luz solar directa, el calor, la intemperie y la humedad; se limpia con un paño suave seco o ligeramente húmedo, evitando productos agresivos, usando posavasos o protecciones cuando sea necesario y renovándolo de vez en cuando con aceite o cera para madera.








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